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Realizado en la comunidad indígena de Isla Murindó, Antioquia, los dias 20 y 21 de octubre. Enuentro que da continuidad al proceso de discusión sobre los aspectos que atentan contra la vida de los pueblos y del territorio.
 
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La cartografía del siglo XVIII. PDF Print E-mail
El Chocó en la cartografía del siglo XVIII. Los cartógrafos militares

En el mapa Nouveau Royaume de Grenade Nouvelle Andalousie et Guyane, elaborado por el cartógrafo Jacobo Nicolas Bellin y editado en París en 1764 30, la provincia del Chocó aparece ya representada y, al contrario de mapas anteriores e incluso posteriores, existen señalaciones y límites precisos, además de diferenciaciones notables al interior de la misma. Por su parte, algunas cartas todavía no representaban al Chocó o señalaban estos territorios como provincia del Darién.

El mapa de Bellin señala al Darién como la costa que rodea al golfo del mismo nombre. Diferencia los ríos San Juan y Atrato, designandolos con la toponimia que ya sera definitiva, y adicionalmente ubica a las poblaciones de Nóvita y Citará como los centros urbanos más significativos para la época; cada uno en las margenes de los ríos que daban nombre a los cantones en que se subdividía la provincia y de los que eran centros administrativos. Existe en la cartografía general una aprehensión muy cercana a lo que realmente ocurría con el Chocó, respecto a su integración a la red urbana y a la formación espacial colonial.

Sin embargo, esta provincia se fue reduciendo poco a poco, cediéndoles territorios a las administraciones contiguas. Para 1762 el Virreinato de la Nueva Granada estaba formado basicamente por gobernaciones y algunas provincias, entre las que estaban las de Guyana y la del Chocó. Para este año la del Chocó limitaba con las gobernaciones de Antioquia, Santa Marta y Panamá, que la asfixiaban, pues no tenía ya acceso directo al golfo de Urabá, ni siquiera al río Atrato, reduciéndose basicamente a los territorios de la serranía del Baudó.

Pero mientras se precisaban los límites del Chocó, aumentó el interés por el conocimiento de su territorio, especialmente de la región de influencia del río Atrato, recién sometida al régimen virreinal, desde el golfo de Urabá hasta el cantón de Citará. Se podría decir que el siglo XVIII, en cuanto a la cartografía, es el siglo de los ingenieros militares, pues son fundamentales los trabajos elaborados por el cartógrafo e ingeniero de fortificaciones Antonio de Arévalo, el capitan Antonio de la Torre y Miranda, el capitán de ingenieros Juan Jiménez Donozo, el brigadier de la Real Armada Joaquín Francisco Fidalgo o del gobernador del Chocó, Jaime Navarro, además de otros informes referidos específicamente al Darién.

El ingeniero Arévalo, en su misión de pacificación del Darién, encomendada en 1761, fue acompañado por el también ingeniero Antonio Narvaez, la que se cumplió entre el 1o. de enero y el 26 de febrero, y en la que levantó un mapa general y varios planos de los puertos y caminos; además diseñó un fuerte, escribió un diario y, finalmente, una descripción de la provincia 31. En 1785 realizó otra visita, dando cumplimiento a las órdenes reales, por intermedio del virrey Caballero y Góngora, para poblar el Darién, en la que produjo, a bordo del bergantín La Princesa, el plano del tramo final del río Caimán firmado el 2 de febrero 32, y en la que participó de la fundación de los cuatro poblados realizados ese año.

El capitán De la Torre y Miranda realizó en 1778 un proyecto de poblamiento del Darién para asegurar el tráfico del comercio del río Atrato y lograr la comunicación entre los ríos Sinú y Atrato con las provincias de Citará, Chocó y Antioquia. Este proyecto lo plasmó en un plano del geógrafo Tomas López que fue impreso en Madrid (España) 33.

Antonio de la Torre y Miranda realizó otro proyecto destinado a trazar un "camino de tierra" entre el río Sinú y la provincia de Citará 34, para lo cual realizó una exploración por el río Atrato, de la cual rindió un informe en 1779, acompañado de un mapa del río Atrato. Ambos mapas son interesantes porque precisan apartes del Darién y el Atrato, pero es bueno anotar cómo De la Torre y Miranda hace una diferenciación entre la provincia del Darién, circunscrita al Bajo Atrato, y la provincia del Chocó, definida por él desde el Medio Atrato hasta el Alto Chocó.

Un año después, el turno le correspondió al capitan de ingenieros Juan Jiménez Donozo, quien tenía preparada su expedición con anterioridad a la De la Torre y Miranda, pero que apenas pudo concretarla en 1780, entregando el 15 de noviembre de ese año la Relación del Chocó, o de las provincias de Citará y Nóvita 35.

El plano del río Atrato realizado por Jiménez Donozo estaba acompañado de una de las relaciones más completas sobre el Chocó, no sólo en sus aspectos geográficos, sino, además, en la extensión al campo demográfico, político, administrativo, económico y etnográfico, aparte del reconocimiento y descripción del río Atrato.

Obviamente, se debe precisar que estas relaciones sobre el Chocó correspondieron a los territorios explorados, conocidos o en proceso de reconocimiento, como es el caso de los de la región del Atrato, pero únicamente aquellos que estaban bajo el control de la corona española, puesto que existían aún extensas areas libres de dominación, bajo el control de los pueblos indígenas, como es el caso de los cunacunas del Bajo Atrato.

Normalmente los cunas eran señalados como belicosos, irreductibles, o sus territorios eran designados como tierras desiertas, como describe en su mapa Antonio de la Torre y Miranda las areas de Urabá. Elaborar mapas de estos territorios, al igual que de las costas, era imperioso para la corona, con el fin de diseñar estrategias de control y sometimiento, tanto para los extranjeros como para los indígenas, que de hecho estaban aliados entre sí en contra de los españoles. Un ejemplo de lo anterior es el mapa denominado Cunacunas, elaborado en 1759 para el informe del gobernador Francisco Martínez.

De estas partes conocidas se hicieron a finales del siglo XVIII varias descripciones y algunos planos sin autor conocido. De las primeras podemos señalar la Descripción superficial de la provincia del Zitará, con sucinto relato de las poblaciones, establecimientos de minas y ríos de mayor nombre y la Compendiosa noticia del actual estado de la provincia de Nóvita, además de la presentada por Pedro Muñoz de Arjona, denominada Descripción del gobierno del Chocó, sus pueblos de indios, el número de estos, Reales de Minas, número de negros y esclavos para su laboreo, todas sin fechas precisas, pero situadas después de 1770 36. Entre los planos, el "Plano que muestra la inmediación de Quibdó último pueblo del Chocó con los indios Barbaros nombrados cunacunas entre los que se hallan incluidos diferentes Naciones como son ingleses, franceses, etc." 37, también de autoría anónima, que muestra el río Atrato desde Quibdó hasta la desembocadura en el golfo de Urabá.

Aparte del Atrato, también este período va incorporando en la cartografía nuevamente a la costa Pacífica, no de manera general y de reconocimiento, como ocurrió en los siglos anteriores, sino para integrar el poblamiento que se empezó a realizar especialmente hacia el norte en los límites con Panamá. Un mapa realizado en 1783 hace la relación de toda la cuenca del río Atrato hasta Lloró, y a su vez incorpora la parte norte hasta Panamá, incluyendo la costa norte Pacífica, en donde se consolidan las fundaciones que se estaban realizando en la bahía de Cupica, con el nombre de Pueblo Nuevo. Esta vertiente recoge en sus toponimias las de origen indígena y las nuevas españolas originadas por la colonización que se establecía hacia este sector.

 
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