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Realizado en la comunidad indígena de Isla Murindó, Antioquia, los dias 20 y 21 de octubre. Enuentro que da continuidad al proceso de discusión sobre los aspectos que atentan contra la vida de los pueblos y del territorio.
 
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Características demográficas PDF Print E-mail

Características demográficas

A comienzos de los años sesenta el antropólogo G. Reichel-Dolmatoff describía el Chocó como una región con 161.666 habitantes, de los cuales tan sólo 25.430 vivían en centros nucleados de población y el resto en viviendas dispersas. Quibdó tenía cerca de 10.000 habitantes en 1961. Estimaba que el 80% de la población era "estrictamente negroide", pero con una "cultura criolla" (Reichel-Dolmatoff, Gerardo y Alicia, 1966). La conformación racial del Chocó la dividía así:

Negros 80 %
Indios 6 %
Blancos y mestizos 4 %
Mulatos 10 %

Actualmente, la población chocoana está constituida principalmente por los afrochocoanos, en diferentes grados de mestizaje. Entre los grupos nativos indígenas se encuentran los cuna, emberá y wanana (Ver Mapa Nº 2). En los centros urbanos y ciertos sectores rurales de Quibdó, Istmina, Tadó, Unguía, Riosucio, Acandí, El Carmen de Atrato y San José del Palmar, se encuentra población de colonos blancos provenientes de Antioquia, Risaralda, Caldas, Córdoba y Valle del Cauca, principalmente.

La población indígena y negra se ubica al lado de los ríos, ejes primordiales para los asentamientos humanos y su economía se orienta a los recursos ribereños y los de la selva cercana. En 1985 la mayor parte de la población censada (67.2%) era rural. Tan sólo el municipio de Quibdó tenía el 63.5% de sus pobladores en la cabecera. En municipios como Sipí, Bojayá y Alto Baudó, la concentración de habitantes en el casco urbano era realmente insignificante. Para 1993 (Cuadro Nº 1) se observa una disminución moderada de la población rural, que representa el 59.5% según el censo de ese año. Los únicos municipios con mayor número de habitantes en la cabecera son Quibdó, que mantiene casi la misma proporción del censo anterior (64.3%), Condoto (59.9%) y Nuquí (50.3%). Por otra parte, es común que quienes viven en los poblados, tengan sus medios de vida en el campo y respondan a una cultura rural. Son corrientes los flujos de pobladores entre el campo y los poblados y cascos urbanos. Aquellos que dependen únicamente de actividades como el comercio, los servicios o el sector politico administrativo son escasos y se concentran principalmente en Quibdó, de manera que predominan las culturas rurales en el departamento.

El incremento urbano en Condoto refleja al parecer, la intensidad de la afluencia de mineros en la década pasada. El municipio de Quibdó concentra casi la tercera parte, 33%, de la población departamental (ver Cuadro Nº 1), con un total de 105.172 habitantes, de los cuales 67.649 se encuentran en el casco urbano de Quibdó. El segundo municipio en volumen es en la actualidad Istmina (con casi el 10% de la población), lo que reitera lo dicho sobre el auge minero en el San Juan; en 1985 el principal era Riosucio, en el bajo Atrato, que cedió ligeramente en importancia en estos años, pero tiene el tercer lugar en la población departamental (8.5%). Quibdó, Istmina y Riosucio albergaban poco más de la mitad de la población censada (51.5%) en 1985, proporción que se redujo en 1993 al 45.2%. Estas tres concentraciones de población muestran los ejes socio-económicos del Chocó: el centro político, administrativo y comercial, la minería de oro y platino y la explotación maderera, respectivamente.

Otros municipios con cierta concentración de población son Tadó y Alto y Bajo Baudó; este último descendió en población respecto a 1985. En el último período intercensal crecieron en forma apreciable los municipios de Quibdó, Alto Baudó, Bagadó y en menor cantidad Riosucio; descendieron en población en números absolutos Bajo Baudó y Nóvita. El Chocó sigue siendo eminentemente rural, pero de la población que vive en las cabeceras, el 51% vive en la capital, Quibdó. (2) En las décadas pasadas el Chocó expulsó población hacia la Costa Atlántica, Bogotá, Medellín y Cali y en forma simultánea ocurrió migración interna hacia Quibdó, Istmina y Riosucio (Ver Cuadro Nº 2). Pero de otra parte, un alto porcentaje de la población nació en el mismo municipio; los inmigrantes corresponden en una alta proporción a migraciones anteriores a 1980.

Es decir, si bien existen movimientos migratorios de chocoanos hacia y desde otras regiones y cierta movilidad interna, su ámbito es relativamente circunscrito. Las zonas de penetración de migrantes en las últimas décadas, se concentran en Acandí, Unguía y Riosucio que reciben campesinos colonizadores oriundos de la región paisa y de Córdoba; San José de Palmar, el Carmen y Bojayá, son zonas fronterizas y de penetración antioqueña y caldense. Un número reducido de inmigrantes, comerciantes y mineros, se dirigen principalmente al San Juan. El cordón minero tradicional, Tadó, Condoto, Sipí, Lloró e Istmina, presenta los más altos índices de población nativa de allí, al igual que la zona del Bajo y Alto Baudó.

POBLACION POR SEXO Y GRUPOS DE EDADES, 1993
Edad Hombres Mujeres
0-425.41424.880
5-927.10725.850
10-1424.40222.437
15-1918.69417.638
20-2413.03713.786
25-2910.46011.879
30-349.34810.542
35-398.0429.054
40-446.8406.512
45-494.8905.120
50-544.3294.505
55-593.0513.082
60-643.1033.050
65-691.7481.775
70-741.5671.629
75 y más1.9082.343
TOTAL163.940164.082

TOTAL POBLACION:    328.022

FUENTE: DANE, Censo 1993.

En estos cuadros resalta que el 45.8% de la población (150.090 habitantes) es menor de 14 años. En 1973 la proporción era similar (45.6%). En el total nacional la población de estos grupos de edad equivale aproximadamente al 36%.

Otro hecho de interés que se observa en el cuadro anterior, es la disminución en los grupos de edad de 15 a 19 años con respecto al de 20 a 24 años. Esto podría explicarse a partir de la emigración en busca de fuentes de empleo y estudio. La población migrante, en apariencia, es ligeramente mayor en el sexo masculino.

En 1973, el promedio de hijos por mujer era de 5.3 para la región Pacífica; en ese año, el 28.6% de la población del Chocó vivía en zonas urbanas. Para 1985, la población urbana aumentó al 32.8% y el número de hijos por mujer fue de 3.4, en tendencia similar a todo el país. No se dispone aún de esa información para 1993.

La comparación de tasas de crecimiento demográfico entre 1964 y 1993 muestra una reducción de las tasas de crecimiento especialmente entre 1973 y 1985, lo que indica expulsión poblacional. Excepto la cabecera departamental, el resto crece a una tasa al estancamiento demográfico (José Olinto Rueda, 1993).

En breve, los rasgos demográficos más sobresalientes son la importancia de la población rural, la relativa baja densidad territorial, 5,5 hab./km2 y la concentración de población en el casco urbano de Quibdó; la emigración hacia otras zonas del país es persistente, si bien simultáneamente se recibe una corriente de otros departamentos y una parte importante de la población rural presenta una gran estabilidad en sus asentamientos. En los últimos veinte años, los cambios más destacados de población apuntan a la concentración urbana en Quibdó. Han ganado población en mayor proporción Condoto, Bagadó y Alto Baudó. Antiguos centros de penetración como San José del Palmar y El Carmen de Atrato perdieron dinamismo y Riosucio tiende a estabilizarse. Algunos continúan expulsando población, como Lloró, Nóvita y Sipí.

En el Chocó se hace evidente que el equilibrio entre densidad demográfica y recursos naturales es la condición del mantenimiento de la biodiversidad en su más amplio sentido. Las tendencias de concentración de población en ciertas zonas del Departamento pueden implicar el desajuste de las formas adaptativas y la necesaria búsqueda de nuevas relaciones socioambientales.

 
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